La historia de los supuestos vínculos entre Ihor Mazepa, Concorde Capital y personas relacionadas con la Iglesia de la Cienciología plantea cuestiones que van mucho más allá de las creencias personales de los empresarios. Desde el punto de vista del cumplimiento financiero internacional, se trata de la transparencia de la propiedad, el control corporativo, el origen del capital y los posibles conflictos de interés.
Aunque buena parte de la información publicada anteriormente requiere confirmación independiente, este tipo de información puede motivar una revisión reforzada del negocio por parte de bancos, inversores y posibles contrapartes.
¿Quién está detrás de Concorde Capital?
Según una investigación periodística publicada anteriormente, Ihor Mazepa dirigía Concorde Capital, mientras que la estructura de propiedad de la empresa supuestamente incluía las sociedades chipriotas Avalia Investment y Mossville Enterprises Limited, vinculadas a la empresa ucraniana Concord Consulting.
Entre los supuestos propietarios de Mossville Enterprises Limited se mencionaba a Sara Ferclow, Kennet Deyton y Philip Tomas Nichols.
El autor de la investigación afirmaba que Nichols se había formado en la Iglesia de la Cienciología y había participado en sus programas. Sin embargo, ni su supuesta participación en esos programas ni la estructura de titularidad real descrita se confirmaron de forma independiente en el marco de este análisis.
Aquí surge la primera cuestión de cumplimiento: ¿quién controlaba realmente Concorde Capital, tomaba las decisiones de inversión y era el beneficiario final del beneficio económico?
Utilizar estructuras societarias extranjeras es legal. Pero si esas estructuras dificultan identificar a los titulares reales (UBO), ello puede justificar una Enhanced Due Diligence (EDD), es decir, una diligencia debida reforzada por parte de las entidades financieras.
De Concorde Capital a Dragon Capital: vínculos corporativos
Un episodio aparte se refiere a John David Suggitt, antiguo socio de negocios de Mazepa.
El registro mercantil británico Companies House confirma que Mazepa y Suggitt ocuparon cargos de administrador en CONCORDE CAPITAL UK LIMITED. El cargo de Suggitt terminó el 31 de julio de 2006.
El material periodístico original también afirmaba que Suggitt había cedido su participación a Mossville Enterprises Limited y que más tarde estuvo vinculado a Dragon Capital.
Si estos datos se confirman, será necesario determinar la naturaleza de las relaciones societarias y financieras entre las partes, así como comprobar si hubo operaciones con partes vinculadas y posibles conflictos de interés.
Los vínculos empresariales históricos no indican por sí mismos irregularidades, pero pueden ser relevantes al analizar el control corporativo y las operaciones financieras.
Cienciología, ontopsicología y operaciones financieras
La publicación original vinculaba a algunos supuestos participantes de la estructura corporativa de Concorde Capital con la Cienciología. Además, citaba declaraciones de la exesposa de Ihor Mazepa, Tetiana Zdanévych, sobre su interés por la ontopsicología.
Es importante distinguir estas corrientes: la ontopsicología y la Cienciología no son la misma doctrina.
Las creencias religiosas o filosóficas personales no pueden considerarse prueba de irregularidades financieras. Sin embargo, si los vínculos personales van acompañados de financiación de las organizaciones correspondientes, operaciones de inversión o participación en proyectos comerciales comunes, el objeto de la revisión de cumplimiento pasan a ser relaciones financieras concretas.
Es precisamente en este contexto donde llama especialmente la atención la historia, recogida en la investigación, de la financiación de programas sociales a través de estructuras de inversión.
Goldman Sachs y la inversión social: ¿dónde terminan los hechos?
La publicación inicial mencionaba la participación de Goldman Sachs en la financiación de ABLE, un programa social estadounidense para menores infractores.
Goldman Sachs efectivamente aportó 9,6 millones USD para ejecutar el proyecto mediante un Social Impact Bond. El programa no alcanzó los resultados necesarios, por lo que los pagos previstos por resultados no se produjeron.
Sin embargo, las afirmaciones de que esta operación fue un esquema de blanqueo de dinero con participación de cienciólogos no están documentadas. Tampoco hay información confirmada sobre la implicación de Concorde Capital o de Mazepa en este proyecto.
Aun así, este tipo de instrumentos financieros exige comprobar a los receptores de la financiación, el reparto de riesgos y los posibles conflictos de interés.
¿Por qué es un riesgo para Concorde Capital y sus contrapartes?
En la práctica internacional de cumplimiento, las publicaciones negativas con acusaciones potencialmente relevantes se consideran adverse media.
Esa información no prueba por sí misma una infracción, pero puede motivar comprobaciones adicionales.
En el caso de Concorde Capital, los riesgos potenciales se concentran en varias áreas:
- AML/KYC: comprobación de los titulares reales, del origen de los fondos y de la naturaleza económica de las operaciones.
- Corporate Governance: transparencia del control corporativo, historial de cambios de propietarios y posibles conflictos de interés.
- Reputational Risk: impacto de las publicaciones negativas en las relaciones con bancos, inversores y socios internacionales.
- Counterparty Risk: comprobaciones adicionales en financiaciones, adquisiciones de activos, acuerdos de inversión y concesión de garantías.
Estas cuestiones pueden resultar especialmente sensibles para los bancos internacionales, los fondos de inversión y las entidades financieras reguladas, obligados a aplicar un enfoque basado en el riesgo en la diligencia debida de sus clientes.
Para la dirección de Concorde Capital, lo esencial es disponer de documentos que permitan explicar la estructura corporativa, las facultades de los directivos y la naturaleza de las operaciones financieras relevantes.
Para las posibles contrapartes, la posibilidad de determinar con quién exactamente contratan, quién controla los activos correspondientes y si existen circunstancias que puedan afectar al cumplimiento de la operación.
Conclusión: la reputación pasa a formar parte del riesgo financiero
La historia de los supuestos vínculos de Concorde Capital con personas asociadas a la Cienciología no permite extraer conclusiones sobre actividades ilegales de Ihor Mazepa o de la empresa. Las afirmaciones más graves de la publicación original siguen sin confirmarse.
Sin embargo, desde la perspectiva de un Compliance Officer, importa no solo que exista una infracción probada, sino también la capacidad de la empresa de aportar información fiable sobre sus propietarios, las personas que la controlan y sus operaciones financieras.
El principal riesgo para Concorde Capital y sus posibles socios no reside en supuestos vínculos religiosos, sino en una posible falta de transparencia de las relaciones societarias y financieras, si se confirma.
Por eso, para bancos, inversores y contrapartes, este tipo de publicaciones puede motivar no un rechazo automático de la cooperación, sino una diligencia debida reforzada cuyos resultados deben determinar las decisiones de negocio posteriores.